Madrid ofrece una diversidad enorme en multitud de aspectos, historia, gastronomía, cultura, museos, parques, así como todo tipo de ambientes a la hora de disfrutar de su vida social.  A mi querido Antonio y a mi, nos encanta y lo disfrutamos a tope cada vez que podemos. Sin embargo, también hay otras opciones más especiales a la hora de poder ver y apreciar la arquitectura y el urbanismo de la capital española.

El centro de Madrid tiene muchas terrazas (áticos, como le dicen los españoles), desde donde puedes disfrutar de unas vistas espectaculares de la zona más antigua y con más encanto de la ciudad. Antonio y yo conocemos casi todas y hemos estado en ellas muchas veces.

En esta ocasión nos llevamos a Pilar a disfrutar de las espectaculares vistas panorámicas de una de las mejores terrazas del centro de Madrid, la Experience Gourmet de El Corte Inglés, así como a degustar sus vinos, cocteles y todo tipo de ricos manjares.

Pilar es española.  Ha vivido toda su vida en La Mancha.  Conoce lo básico de Madrid, pero deseaba tener una experiencia turística en una terraza en el centro de la ciudad. Antonio y yo vivimos en la capital madrileña.  Ofrecemos a los viajeros la oportunidad de tener experiencias locales al estilo de los madrileños. Nosotros montamos el plan cual si fuera un encuentro de amigos, conforme al interés y preferencia de quien nos lo solicita.

Nos encontramos en la estación de Metro Callao.  Desde allá fuimos caminando y charlando hasta llegar a esta terraza.

Fuimos un sábado en la tarde.  El sitio es ideal para pasar un rato chévere con los amigos, tomar unas copas y pasarla bien. las vistas son como de tarjetas postales.  Puedes caminar en varias direcciones y deleitar tu vista con diversas panorámicas de Madrid. En el interior de la terraza hay tiendas y bares tipo gourmet que te ofrecen la posibilidad de probar delicias gastronómicas tan originales como deliciosas  al paladar.  En la zona exterior, un dj amenizaba la velada con buena música, creándose con ello un ambiente muy especial.

Pilar lo disfrutó.  Antonio y yo percibíamos que ella se sentía a gusto y que disfrutaba a tope del entorno y de la experiencia.  Ese era nuestro propósito y fue cumplido.  ¡Cuanto nos alegramos!

Pilar nos invitó a la comida.  Insistió y nosotros, pues, accedimos.  Tomamos tres copas de vino y dos pedazos de pizza para cada uno.  Tengo que resaltar que estas pizzas eran atípicas y muy sabrosas.  Gran variedad de jamones,  carnes, salsas, hojas y quesos españoles eran algunos de sus deliciosos ingredientes.  Comimos muy bien, la pasamos de “show” y Pilar pago cerca de 15 euros por toda la comida.

Entre las vistas panorámicas, la música, el vino y la deliciosa pizza, pasamos cerca de dos horas  hasta que llegó la noche.  Conversamos y disfrutamos de un ambiente de alegría y diversión.

Viva Madrid

Cuando cayó la noche, decidimos terminar la velada tomando unos mojitos en uno de nuestros locales favoritos cerca de Sol. Eso sí, esta vez a ras de suelo ….

Al final nos despedimos con mucha alegría en el Metro Sevilla, afirmando que esto se repetirá.